Un momento para el reencuentro
Tras unos días que los he dedicado a “desfacer entuertos” cual ingenioso hidalgo, entuertos por cierto creados por mi mismo en su mayor parte retomo mi actividad en este rincon de la blogosfera.
Anoche ocurrió una de esas cosas que marcan, un reencuentro con los compañeros de instituto. Como siempre en estos casos tras acabar aquella época los caminos siguen rutas distintas, unas más cercanas a otras y otras no.
En resumidas cuentas, Vicente hizo ADE y ahora trabaja para una gran cadena comercial, se ha comprado una casa y se casa en un año. Jose Antonio “el colorao” vive como un marqués, se ha montado ya su propia empresa dedicada al tema de las prótesis dentales. El amigo Pablo es maestro en el mismo colegio donde con 4 o 5 años empezó como estudiante. Yo también estoy bien y todo es muy diferente de la vida que a todos nos pintaban en aquel instituto en el que nos dejaban como la escoria de la sociedad.
Sin embargo una sana envidia me invade, ellos han cambiado mucho más que yo. Sigo siendo muy de costumbres y he cambiado poco por dentro, quizá me sirva un poco de lección y hacer cambios en mi vida.
Por cierto, a la cita faltó Pedro, “el pedroje”. Una falta imperdonable, que se le va a hacer. Otro que también ha cambiado lo que no está escrito.
















